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Transitada y visitada por millones de personas cada año. Londres es especial y se nota. Allí se descubre y se respira mucho más de lo que está a simple vista. Un recorrido que ilustra su singularidad.

Una de las frases que mencionaría un nuevo visitante de Londres, podría ser: “Todo es tan típico…”. Y estaría en lo cierto. O quizás: “¡Qué difícil es encontrarse a un inglés!”; y también estaría en lo cierto. Pero no es una mirada vaga que reclama la ciudad.

La libertad fluye de diferentes maneras. En cada vestimenta, peinado o color; en la educación (no en el momento de subirse a un colectivo justamente), en la limpieza, en los olores. No existen miradas sorpresivas u horrorizadas por el “look” que alguien pueda llevar. Cada uno está en su propio mundo, porque eso es algo que sí exige la ciudad. Londres es singular y el desarraigo vibra en la convivencia de culturas.

Es cosmopolita y heterogénea. Es infinitamente transitada. Diversidad de culturas, diversidad de practicantes religiosos, todo tipo de vestimentas. Cabezas y cuerpos enteros cubiertos sin importar temperatura, día u horario. Las distancias y el tránsito serán cómplices de tanta curiosidad. El momento de reparar en detalle la variedad, será en algún viaje sobre los típicos colectivos de dos pisos rojos o en alguna de las tantas líneas de subte que albergan miles y miles de personas a diario.

Los mágicos y multicolores hilos que se interconectan de este a oeste, de norte a sur, alcanzando las más lejanas localidades que puedan exisitir en la capital, tienen una larga historia, casi tan larga como sus vías. Y sin las fantásticas e inimaginables conexiones que provee el underground, Gran Bretaña no podría ser visitada por los 25 millones de turistas que llegan por año, de los cuales, tres de cada cuatro, van a Londres.

Bordeando el Támesis

Este recorrido es uno de los más largos, ya que bordear el Támesis significa toparse con atracciones diferentes y de libre elección. Para llegar al punto de partida de esta ruta, debemos tomar la línea amarilla, verde o gris, para bajarnos en la estación Westminster. Al salir de la estación de subte, nos chocaremos con el imponente Big Ben y las Cámaras del Parlante. El paisaje desde el Big Ben hacia el Támesis es de un especial contraste, empezando por la construcción de British Airways del Ojo de Londres. Una inmensa rueda blanca con 32 cápsulas colgantes se antepone a la vista de todos los majestuosos edificios y puentes que acompañan al río. En cada cápsula entran 25 personas y durante el viaje de 30 minutos alcanza 135 metros de altura, ofreciendo vistas espectaculares.

luego de pasar el Teatro Nacional y el Royal Festival Hall, nos espera el arte internacional moderno y contemporáneo alojado en la galería nacional “Tate Modern”. Frente a ella el “Puente del Milenio”, que como su nombre lo indica, junto al “Ojo de Londres”, fue construido para recibir el milenio. A pocos metros de la galería otro símbolo del arte, pero esta vez del teatro, se presenta en el camino: “El Globo de Shakespeare”. El teatro es una reconstrucción del original, pero del otro lado del río, la vista de la cúpula de la cuarta versión de la Catedral de San Pablo, vuelve a deleitar con historia.

Lo ideal de esta caminata es empezarla al mediodía en invierno y ya avanzada la tarde en verano, para llegar al final del recorrido de noche y ver la ciudad iluminada desde el representativo puente de Londres: Tower Bridge.

Picadilly Circus… sólo la fama

Un punto de encuentro, la intersección de las vías. Picadilly Circus no tiene ningún atractivo artístico. A la plaza la caracterizan la estatua de bronce de “Eros” tan típica como el enorme y luminoso cartel de Sanyo. Su fama se debe a la cantidad de tráfico que circula y a ser un punto de encuentro conocido por todos. También, desde Picadilly, se pueden llegar a varios atractivos turísticos. Hacia el este se encuentra Leicester Square, el Soho y Covent Garden. Hacia el norte se encuentra la intersección de las tan transitadas Regen y Oxford Street. Y hacia el oeste, el famoso Hyde Park y la tienda Harrods.

Londres, la ciudad de las compras

Para los adictos al shopping es la ciudad indicada. Si bien a Londres podemos definirla de varias maneras, una de las características que no debemos olvidar, es que es una de las ciudades más caras de Europa. Pero igual, la gente compra, compra y compra. Todos tienen acceso y la variedad y tentación hacen que quizás se endeuden, pero que consuman. Tiendas como Selfridges & Co. en Oxford Street, o Harrods en Brompton Road, albergan las mejores marcas en ropa, perfumería, carteras, ropa para chicos y también amplios halls de comidas de alto nivel. Visitar alguna de estas dos famosísimas y antiquísimas tiendas puede llevar unas dos horas sin ni siquiera notarlo. Otra tienda – supermercado mucho menor en tamaño, es la conocida “Marks & Spencer”. Ubicada en varias zonas de la ciudad, vive repleta de gente comprando todo aquello que la tienda elabora en comidas para consumir en el día.

Markets, el fin de semana

Si bien el barrio Notting Hill se hizo más conocido por la película, Portobello Market es la feria que se organiza allí los sábados y tiene sus años y su éxito. La estación Notting Hill es una más en el mapa del subte, pero bastará con llegar allí y rodear parte del barrio residencial para encontrarse con montones de puestos que venden desde antigüedades, muebles únicos y objetos extraños, hasta carteras, ropa y comida de la más fresca y buena. Los puesteros suelen instalarse cerca de las 11 de la mañana y llegadas las 3 de la tarde, la mayoría comienza a rematar cuanto objeto ofrezcan.

Espectacular, cultural

Un viaje a Londres podría estar organizado solamente para conocer galerías de arte, museos y concurrir a todas las obras de teatro y musicales en escena. ¡Y qué viaje exitoso sería!

Trafalgar Square alberga dos de las más importantes galerías de arte: La National Gallery que contiene una de las mayores colecciones de pintura del mundo. Y pegada a ella, La National Portrait, la mayor colección de retratos del mundo incluyendo a hombres y mujeres célebres británicos que ha hecho historia desde la Edad Media hasta la actualidad.

En el famoso Museo Británico se encuentran importantes colecciones de antigüedades del mundo. Con 50.000 artículos únicos expuestos en casi 100 galerías, las extensas colecciones de todos los continentes permiten recorrer la historia del mundo. El Museo de Victoria & Albert alberga extensas y ricas colecciones de todo Europa.

Universo Musical

No se puede abandonar Londres sin antes ir al teatro. La oferta en musicales en inmensa y es todo un dilema elegir cuál ver y cuál no. El género atrae tanto a tusitas como a nativos, y aquellas obras de mayor éxito, requieren meses de anticipación para conseguir sus entradas. “Mamma Mia!”, musical basado en las canciones de ABBA y uno de los más nuevos en este universo, es uno de ellos. La inquietante historia y la música del grupo sueco a todo volumen, hacen que la gante salga de sus butacas para acompañar al ritmo de Mamma Mia! Los clásicos como “El Fantasma de la Ópera” y “Los Miserables” siguen en cartelera y son los últimos antiguos que quedan, ya que el género crece y de a poco de renueva.

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