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Los romanoes restablecieron la antigua vida etrusca, dando de nuevo la posibilidad de intercambios comerciales a los habitantes de Cinque Terre (cinco tierras).  Éstos cayeron nuevamente en el olvido durante el dominio de la República de Génova. Sin embargo, gracias a este período de la historia, el lugar ha conservado intacta su incomparable belleza natural. Actualmente, no es fácil llegar a estos cinco pueblos, ya que las carreteras son de difícil acceso. Sin duda, esta dificultad para llegar se convirtió en la garantía más cabal para asegurar la conservación de un paisaje de características únicas en el mundo.

La Ribera

Cinco millas de costa rocosa en Liguria occidental, dos cabos en los extremos, miles de kilómetros de muros de piedra seca y repletos de viñedos forman parte de estos pequeños pueblos resguardados del mediterráneo. Cinque Terre es una porción de costa formada por cinco pueblos -a la orilla del mar o cerca de la montaña- en la Provincia de La Spezia, en Liguria (Italia), y se ubican desde Punta Mesco hasta Punta di Montenero. Cinque Terre está integrada por: Monterosso, Vernazza, Corniglia, Manarola y Riomaggiore.

Las bellezas de Cinque Terre, así llamadas desde 1448, hoy en día forman un Parque Natural y son un territorio tutelado por la Unesco desde 1997. No por nada, pues, este sugestivo tipo de costa llena de precipicios, ensenadas, barrancos y acantilados casi verticales, bahías, grutas y playas encantadas entre escollos hacen que este paisaje se haya convertido en una verdadera obra de arte de la naturaleza. Existen muy pocos lugares tan lindos y distintos en la tierra, donde el ritmo es calmo y el turismo masivo no tiene espacio.

Tierras pulidas por el hombre

Esta región, gracias a sus características geográficas, constituye uno de los principales atractivos de la ribera de Liguria. Su origen se debe a un contexto orográfico muy particular, dando como resultado un paisaje montañoso integrado por distintos estratos -o terrazas- que descienden hacia el mar con una fuerte pendiente. La mano del hombre, a lo largo de los siglos, ha modelado el terreno sin alterar el delicado equilibrio ecológico, utilizando esas terrazas en declive para desarrollar una particular técnica agrícola. Su objetivo consistió en aprovechar todo lo posible la disposición del terreno para la obtención de frutos como las uvas, las aceitunas y el limón.

El recorrido de las cinco villas

En Cinque Terre reina la paz y la armonía. Su gente amable y la maravillosa naturaleza brindan un ambiente acogedor, invitando a conocer cada pueblo y explorar cada rincón.

Se trata de poblaciones que cuentan con su propia personalidad, como si fueran cinco distintos hijos de una sola madre. Es un destino sin descubrir, que ofrece un ambiente ideal para la persona aventurera, dinámica y amante de la vida y de la naturaleza en su forma más pura.

Ubicada en la costa nordeste de Italia, acariciando las claras aguas del Liguria, en el Mar Mediterráneo, está poblada por pescadores. Visitadas frecuentemente por mochileros que, en busca de una opción diferente, recorren Monterosso, Corniglia, Manarola y Riomaggiore. Cuentan con características únicas que satisfacen la curiosidad del visitante.

Monterosso está formado por dos barrios alternos y es un lugar turístico poblado por hoteles y restaurantes. También es el barrio pescador más tradicional y tranquilo. Vernazza, de aspecto medieval, cuenta con una bahía dominada por un acantilado rocoso y dos antiguas torres. Corniglia es la única localidad de Cinque Terre situada en un altiplano y, además, es el poblado más antiguo. Manarola, es un característico lugar de colores vivaces, que está ubicado dentro de un pequeño valle. Por último, Riomaggiore se distingue por terrazas en flor y estrechas calles, donde quienes lo visitan pueden disfrutar de sus simples y naturales vistas.

Definitivamente, Cinque Terre debe ser visitada en verano europeo, es decir, durante el período de junio a septiembre. Esta época es ideal ya que la temperatura permite disfrutar de relajantes baños en la playa. Pero la principal actividad turística, son las caminatas exploratorias por las montañas que dividen los pueblos. Hay un sendero en la costa que une las cinco villas y los más osados pueden vivir una experiencia única a través del recorrido que ofrecen los trayectos con paisajes espectaculares del mar, los pueblos y las montañas. Los paseos se pueden hacer con una guía turístico, aunque no es necesario debido a la buena señalización que hay entre un poblado y otro. Existen varios caminos para escoger, con distintas dificultades y según la condición física de cada persona. Por su larga distancia, es recomendable separar dos días enteros para poder hacer todos los trayectos.

Como gratificación, al llegar a la villa, se puede saborear los manjares que proponen los frutos que yaven en las colinas: viñedos y olivos. Ambos acompañan las anchoas saladas en aceite de Monterosso, un característico plato del lugar.

El transporte más adecuado, económico y seguro es el tren. Las carreteras, por sus fuertes vientos, no son recomendables y no exite un aeropuerto para llegar por aire. Conectando Cinque Terre con ciudades cercanas como Pisa y Génova, está la estación de tren La Spezia. Ésta se comunica rápidamente y de manera segura, con los cinco pueblos que forman Cinque Terre.