Sí, todos los caminos conducen a Roma, la ciudad museo por excelencia donde la historia se hace presente en cada calle, en cada plaza, en cada rincón. Este recorrido abarca la historia de la ciudad, desde sus ruinas antiguas a la Roma barroca; de sus calles más comerciales a sus espacios verdes.
Y sin duda hay que empezar por el Coliseo, este monumento que continúa siendo el símbolo de la ciudad a pesar de sus más de dos mil años de historia. A pocos pasos está el Arco de Constantino, el arco del triunfo romano más famoso. Si se sigue por la Via dei Fori Imperiali se llega al Foro romano, la antigua plaza de Roma; cruzando la avenida se puede admirar el área arqueológica de los foros imperiales. Al final de la avenida, llegando a la plaza Venecia, aparece la Plaza del capitolio, centro de la institución local desde el siglo XII. Desde la espléndida plaza creada por Miguel Ángel se puede acceder a los Museos Capitalinos, uno de los museos más antiguos del mundo.
Desde acá, y pasando por la Via del Corso, se llega al Panteón, antiguo templo dedicado a todos los dioses, una maravilla de la arquitectura de todos los tiempos. En dirección al río Tiber, se encuentra una de las plazas más encantadoras de la Roma barroca: Plaza Navona. La plaza cobró el aspecto actual durante el período barroco gracias a la construcción de la Fuente de los Cuatro Ríos de Bernini, y a la edificación de la iglesia Santa inés de Agone y del palacio Dorio-Pamphili, en los que colaboró su rival, el igualmente famoso Borromini. Hacia la Via del Corso se descubren otros dos lugares únicos en el mundo: la impactante Fontana de Trevi y la Plaza de España. El espectacular efecto que produce este lugar no se vislumbra gradualmente, ya que ninguna de las calles que desembocan en ella permitirán distinguirla en el camino; será el ruido del agua que avisa que se está cerca, aparece de repente y sorprende. La Plaza de España está en una de las zonas más elegantes del centro histórico y su majestuosa escalinata, creada en el 1700, es escenario de desfiles de todo el mundo. Pero estos no son todos los imperdibles del recorrido por Roma, Italia, aún hay más.
Ciudad del Vaticano
Microestado de Roma donde es imposible no visitar la espléndida Basílica de San Pedro y la famosísima Capilla Sixtina, no existe fotografía que capte el impacto que genera tanta monumentalidad. De más está decir que se deben visitar los Museos Vaticanos con las obras de los más grandes artistas de todos los tiempos. En sentido inverso a la Plaza San Pedro se llega al castillo Sant’Angelo, la fotaleza de los pontícifes edificada en la Edad Media. Pero no todo es piedra en Roma, se puede seguir hacia el barrio Trastevere, ideal para un paseo relajado entre sus callecitas y plazas típicamente romanas, donde hay una gran variedad de restaurantes y lugares donde pasarla bien.
Villa Borghese
Uno de los parques más grandes de Roma, con amplios jardines y diversas edificaciones donde se encuentra la Galería Borghese, museo de arte en el que se pueden admirar las obras maestras de los artistas de la talla de Caravaggio, Canova, Bernini y más. Admeás, se puede recorrer el parque en un tren que pasa todos los días y para en la entrada del museo.
